Claudia   Lola Alonso

Nacida en Toledo, España, es profesora y escritora. Ha publicado con Editorial Celya los poemarios “Cántico en elipse”  y “Leonor de espliego” y  “El cantar de los nómadas” con Editorial Playa de Ákaba, con quien también ha participado con un relato en la antología colectiva “Cosas que nos importan”. Con  Editorial Pagine de Roma ha publicado varios poemas en la antología “Reflejos”. Y guarda libros inéditos de todos los géneros.

Navidad

Luces de colores en calles de las ciudades y pueblos, árboles y estrellas, belenes con figuritas y paisajes en las casas particulares o en los centros sociales confesionales  e iglesias, belenes vivientes en las plazas, tiendas para comprar regalos, comidas y cenas de empresa, con  amigos o con familiares, echar de menos en los ágapes de nuestras casas  a los antepasados o a los que viven lejos y no pueden compartir en Nochebuena o Nochevieja  las viandas y los dulces, volver a las tradiciones, a las fiestas, a los ritos entre villancicos, vacaciones o días libres sin trabajar, para quien trabaje, y, cuando se acerca el año nuevo, balance de aquello que hemos hecho o no hemos hecho, de lo que queremos hacer o no hacer, reflexión sobre quiénes somos y queremos ser en el futuro, buenos propósitos, empezar el año con fuegos artificiales y las uvas de las doce campanadas según cada huso horario del planeta Tierra, cabalgatas hermosas después en la celebración de los Reyes Magos, y sí, desear que nunca se pierda  el espíritu navideño. Pero ¿qué es el espíritu navideño? 

Para los creyentes en Jesús de Nazaret la Navidad culmina el tiempo de Adviento, la espera del recuerdo del nacimiento de Cristo, como Niño sol que ilumima la vida con amor, porque Jesús no hizo otra cosa más que amar y perdonar, y así creemos que debe de ser, decimos, el mismísimo Dios, al que los monoteístas llamamos Uno, los politeístas conciben también como unidad dentro de la pluralidad de divinidades, los ateos dicen ignorar  o los agnósticos, como los químicos, podrían aplicar, si quisieran, el principio de incertidumbre de los átomos  llevado al ámbito religioso.

La verdad es que, a mi modo de ver, tan importante  es rezar para los que tienen una u otra fe, como obrar con humanidad para los que tienen esa fe, sea la que sea, o para los que no la tienen. Y hay trillones de maneras de rezar u obrar. Ser hombro o caricia es una de ellas. Humildemente  pienso que todo esto no debería limitarse a unos días navideños, sino a toda nuestra vida. No somos perfectos, nadie. Unos y otros, unas y otras, nos hemos equivocado, nos equivocamos y nos equivocaremos muchas veces. Y si antes hemos rectificado, ahora rectificamos y siempre rectificaremos. Todas las vidas valemos lo mismo. Podemos ser libres, es decir, responsables, o luchamos por serlo. No estamos en este mundo para hundirnos en la miseria, sino para crecer, querer, ser queridos, hermanarnos con la vida, con el mapamundi físico y mental y con el universo entero, al que los científicos otorgan  sus hipótesis y teorías revisables, los artistan  cantan o representan o una mujer ama de casa contempla, enamorada de su hogar, de lo que sea, de quien sea. Nos parecemos mucho  las personas en el fondo, aunque  somos diversidad, afortunadamente, como lo es la naturaleza tan hermosa, con sus paisajes, aguas saladas o dulces y sus criaturas de todas las especies y el firmamento como horizonte. 

Cada Navidad sigue habiendo guerras, violencias, violaciones, trata de personas, largas colas de refugiados, hambre, sed, dolor y enfermedades, abandono o en otros casos explotación interesada de los recursos naturales o de la mano de obra en los trabajos, existen todavía países descolonizados políticamente, no económicamente, hay deudas externas, deudas en las hipotecas como consecuencia de la crisis de dinero y laboral, deshaucios cruentos e incruentos, poderes que dirigen las finanzas, venta de armas, contaminación, pobres sin techo, parados y contratos basura, malos tratos que terminan muy mal, problemas familiares y sociales de todo tipo, hipocresía, asesinatos y corrupción, miedo a los diferentes y a lo diferente, rechazo y marginación, racismo, miradas por encima del hombro al enfermo mental o a la prostituta o a las personas con sobrepeso...y más.

Yo no sé si hay un ángel en especial llamado Espíritu Navideño o ese espíritu navideño pertenece al subcosciente personal y colectivo de la parte altruísta de nuestro cerebro y corazón. Tal vez es bueno, aunque no suficiente, regalar a los desheredados de este mundo comida, ropa o juguetes,  como algo extraordinario en estas fechas. Pero, ¿de quién es la Tierra, de quién los regalos y el derecho a la comida, a la ropa o los juguetes? ¿A quién corresponde que ese ángel o espíritu de bondad sea descubierto en la mirada del semejante y en la propia mirada? 

Khalil Gibran expresó una bella idea en su libro " El profeta" : " No digamos que Dios está en nuestro corazón, sino que nosotros estamos en el corazón de Dios" Buda entendió a los árboles y a la luz. Jesús dijo: "Amaós"  Un amigo mío ateo es una bellísima persona. El poeta Antonio Machado buscaba a Dios entre la niebla. Mi alumno agnóstico es un chico solidario muy listo. Un indio norteamericano vio la encarnación de la voluntad en un animal majestuoso. En una tribu africana la felicidad es muy sencilla...


Yo os deseo feliz Navidad, es decir, que encontréis con alegría vuestro lugar en el mundo y desde ahí compartáis vuestro pan y vuestro afecto. Un abrazo enorme como nuestro mundo, buena gente!!!

Claudia   Lola Alonso

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