Samuel Acosta 

Samuel Acosta, Dominicano. Orador Motivacional y Escritor. Graduado de TCI College of Technology, especialista en administración de empresas. Orador Motivacional en organizaciones LGBTQ: Voces Latinas, Queens Pride House, ACQC y Latinos D, AIDS Healthcare Foundation, Voluntario OASIS LGBT Center.

Está bien no estar bien-Jessie J.

(It's okay not to be okay)

En nuestro paraíso particular a veces llega la lluvia. Tormentas que cubrirán con su manto de oscuridad todo lo bello de tu gran valle. Esa tempestad traerá consigo vientos que agitarán sin compasión las copas de los árboles, dejándolos desnudos, sin ninguna hoja verde. Rayos tan poderosos que incluso silenciarán el canto de las aves. Pero todo es transitorio. Somos seres llenos de emociones. Nuestra aventura, llamada vida, nos lleva a experimentar diversas etapas. A veces tendremos momentos de luz y felicidad; pero también momentos grises y de tristeza. Todos ellos tienen el poder de hacernos sentir un sinnúmero de emociones que pueden llevar a cuestionar el cómo nos percibimos (el valor que nos damos a nosotros mismos). Aunque tus emociones varíen, tu valor como ser humano no cambia. Algunos de nosotros tenderemos a ocultar la tormenta que nos está azotando guardándola en una cajita de cartón. La carga aún sigue ahí, en esa mochila que sostenemos a lo largo del camino. El tiempo no se detiene, sigue y sigue caminado, con o sin nosotros.

Es normal sentirse mal, desmotivado, sin energía para hacer nada. Señores, nosotros no somos de metal. A veces la vida nos golpea sin piedad, derrumbando el dique de contención de nuestras emociones, inundado de agua nuestro paisaje. Es natural que esto suceda, es parte de nuestra aventura por el camino de la vida. Necesitamos sentir tanto la tristeza como la felicidad. Dejar que nuestra alma llore de gozo o de sufrimiento. Cada lágrima ayuda a aliviar la carga, desahogando las emociones, aunque duela en lo más profundo de tu ser. Sentir esas emociones no te hace débil, al contrario, te convierte en alguien más fuerte. La tormenta es pasajera, pero lo será si tú decides que lo sea.

Volverá a salir la luz del sol, brillando con fuerza por todo el valle. Los árboles darán vida a nuevas hojas. Las aves volverán a cantar y construir nuevos nidos. Como dice una frase que llevo escuchando toda mi vida: “Después de la tormenta llega la calma”. Todo es parte del ciclo de la vida y todo siempre regresará a la normalidad.

Nunca olvides que tú tienes el control total de la situación. Nunca dejes que otras personas te hagan sentir mal con sus comentarios y burlas, eso no define quien eres y lo que eres capaz de lograr. 

Samuel Acosta

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