Antonio Agudelo

ERuiseñor de  Keats Edición Especial

Antonio Agudelo

(Villaviciosa, Córdoba, 1968) es poeta, antólogo, ensayista e investigador literario. Estudió en la Universidad Laboral de Córdoba. Cada nuevo libro de este poeta inclasificable que ejerce la poesía como un sacerdocio, retirado en la soledad de los bosques, es todo un acontecimiento. En su obra destacan: “El Sueño de Ibiza”, (1ª y 2ª edición Diputación Provincial de Córdoba, 2008 y 2011),  (3ª Ed. 2012, Ediciones Depapel); la antología “Paisajes Corchúos”, (2009, Diputación Provincial de Córdoba); “Madreagua”, (2012, Ediciones Depapel); “La Central Térmica. Haikús”, (2012, Ediciones Depapel); “El Mundo Líquido”, (2014, Editorial Celya), que viajó hasta la Biblioteca del Congreso de Washington, "El Cielo Ajedrez (2016, Editorial  El Sastre de Apollinaire); "El Atleta del Abismo", (2018, Editorial Catorcebis); "El oro de un rayo donde cabe el universo", (2019, Editorial Elvo); y "Sky Chess", traducido por la profesora Claudia Routon (2020, 2ª Edición, Editorial Diálogos, EE. UU.)


Agudelo ha sido traducido al inglés por Claudia Routon y al portugués por Aurora Cuevas Cerveró. Habitualmente participa en los Ciclos “Citas Literarias”, de la Diputación Provincial de Córdoba, y “Letras Capitales”, del Centro Andaluz de las Letras, y en los programas de la Comunidad de Artistas “Debajo del Sombrero, Punto y Seguido”, de Radio Miami (EE.UU.).


Ha ganado el Tercer Premio del Concurso Internacional Temirqazyq en 2019, que organiza la World Nations Writers Union, con el que se galardona a los mejores poetas y escritores en idioma español. Ha sido jurado de los prestigiosos premios de poesía Acordes y Vicente Núñez. Ha sido incluido en las  Antologías: "En pie de paz" (Javier Fernández, Plurabelle, Córdoba, 2003; “La Luna en  Verso” (Francisco Acuyo, Granada, 2013); "Mapuche", “Zenobia Camprubí y Juan Ramón Jiménez” (País Vasco, 2014); "Quejío", (Córdoba con Grito de Mujer 2015); Poesía en la Bodega (Antonio Flores, Ateneo de Córdoba, 2017); y "Versos para bailar o no" (Javier Irigaray, ed. Almuzara, Almería, 2019). Ha participado en las revistas culturales: "Noche Laberinto" (Colombia), "Desván" (Madrid),  "Sopa de Ornitorrinco", "Suspiro de Artemisa" (Córdoba), "El vuelo del flamenco" (Cartagena), "En la verde orilla" (Málaga) etc. Ha participado en el Festival Internacional "Cosmopoética, Poetas del Mundo en Córdoba (2011 y 20012)"; en "La Noche en Blanco de Granada (2013)"; en el III Encuentro Internacional de Poesía Ciudad de Úbeda (Jaén, 2016); y en el VIII Encuentro de Poesía Mística en el Monasterio San Miguel de Escalada (León, 2017). Actualmente colabora en las Revista Internacional de Cultura Visítame Magazine de Nueva York (EE. UU.)

DEDICADA AL GRAN POETA COLOMBIANO LUIS PABÓN 

 Foto: Luis Pabón

1. BIBLIOGRAFÍA:

Luis Pabón, Nacido en la ciudad de Santa Marta, Colombia, es administrador de empresas hoteleras, estudiante de Licenciatura en Artes de la Escritura en la Universidad Nacional de las Artes (UNA) Buenos Aires, Argentina. Parte de su obra poética ha sido traducida al francés y al portugués. Coordina el Picnic Literario Palabra Libre y conduce el programa Palpitando Poesía. 


Libros publicados: 


Demencia o realidad en 2014  (Poesía) 
Palabras escapadas 2016 (Poesía) 
Sueños Inocentes 2017 (Novela) 
Poemas Malditos y otros apócrifos 2018 (Poesía) 
Ha sido publicado en varias antologías de narrativa y poesía. 


Contacto:


E-mail:
luispabonescritor@gmail.com
facebook.com/Luispabonpa
Instagram:
@luispabonescritor

2. Del libro: Poemas malditos y otros Apócrifos 

Vacíos

La casa no tenía puertas y el sol ardía en la piel
el sonido del mar amenazaba con la muerte y
en el fogón la leña permanecía a la espera de un dios.

De aquella infancia nada           
                                        ni los besos guardo
ni las oraciones (que dicen) hacía con fe.

De la casa nada         
                          un palo de quebracho 
y una cerca de púas para matar deseos.

De sus abrazos nada         
                                  ni un hilo para volar cometas 
ni un barquito de papel pa´ desafiar las olas. 

De absoluciones nada            
                                    ni un dios que perdone 
sin herir o sin castigo
de ventanas y puertas nada            
                                            solo vientos golpeando los muros
y soles quemando los ojos.

De la infancia 
pupilas temblorosas y ángeles mudos. 

Sin pena ni gloria…

He aquí, en maldad he sido formado, 
                                                                        y en pecado me concibió mi madre.
Salmo 51:5

Nací sin nada, 
sin noción de tiempo ni espacio,
sin otra cosa que un líquido rojo
recorriendo mi cuerpo,
unas manos sin títulos 
me recibieron en un lecho humilde 
en una casa prestada.

Mis ojos negándose a ver lo que no conocían, 
y mi boca 
abierta de un golpe
conoció el dolor.

Sin pensamientos de maldad ni de bondad,
sin gusto por algún color específico
sin idiomas 
sin saber de padre o hermanos; 
solo mi Madre y su cordón 
mi cordón... 
unión que también rompieron bruscamente 
con un arma afilada por extraños.
Así nací 
sin dueño 
ni dueña 
sin nombres ni apellidos…
Nací sin gloria
sin magos 
sin mirra
sin oro 
y ningún humo perfumando el lugar.

Nací sin Dios, sin diablo 
sin ángeles ni demonios 
sin vírgenes
sin santos
sin brujos
sin saber de liberalismo
conservatismo 
izquierda o derecha.

Todo lo fui aprendiendo
despacio provee el veneno 
me dogmatizaron
los colores 
los sabores
el dolor
el llanto 
la risa.

Todo fue implantado poco a poco.


Nací sin nada más 
que la condena de un libro negro 
sentenciando mi pecado;
pecado que otro cometió según la historia.

Yo nací santo, 
y sembraron el demonio dentro.

Cóndor Ausente 

                                                                                                                               Maldito el soldado 
                                                                                                                                  que apunta su arma 
                                                                                                                              contra su pueblo.

Simón Bolívar

Este país no entiende, 
que las voces mudas de la guerra 
siguen intentando ser por lo menos aullidos
y en este viaje de exilios causados por las balas
la esperanza sigue elevándose rasgada, 
moribunda pero insistente.

El sonido de las motos asesinas 
volvieron como aquellos tiempos,
mutilaron las alas de los polluelos,
arrancaron a los niños las cometas y papagayos 
y en las montañas 
sólo veían elevarse sábanas blancas 
teñidas de ignorancia roja.

Las Águilas Negras habitaron las ciudades,
la bestia se posó sobre el escudo, 
al cóndor lo enviaron a comer la carroña 
de fosas comunes
donde el grito de paz sale mal oliente 
y la sangre seca de falsos
terroristas se hunde en el olvido indolente. 

¡Este país no entiende de paz 
porque solo conoce la guerra!

Cubiertas de libros publicados de Luis Pabón

La Cayena

A: Ana Padilla

El día que conocí a la abuela 
traía una flor de cayena en su pelo
bailaba con sus abarcas de fique
el polvo era uno con ella seduciendo al viento
su risa
          su voz
                    su cuerpo de espiga
las manos al compás de sus pies.

El pueblo era un silencio 
ella era la fiesta
             ¡Baila Ana Flores, baila!
Un solo canto
               y el polvo.
¡Un baile de cayenas cada tarde de viernes!

Ahora vuelvo a poner la flor en su pelo
muevo su mecedora.
Ella ríe,
canta
y recuerda aquellos tiempos  
el pueblo 
Las calles 
el polvo 
¡Baila Ana Flores, baila! (Dice)
Me mira y sus ojos brillan 
¡Baila Ana Flores, baila! (digo)
y la balanceo
y la recuerdo 
como aquella tarde que fui al pueblo. 

3. Comentario sobre el libro: “Poemas malditos y otros apócrifos” de Luis Pabón,  por Esteban Torres

Katábasis
o expiación y holocausto del profeta

                                                                                           “En definitiva, lo que hace mover al mundo
                                                                                           no es sino el ánimo de los héroes.”

                                                                                                                                       Fernando González

No es coincidencia que a partir de un proceso hermenéutico una de las voces de este poeta susurre el siguiente paradigma bíblico: “He aquí que atábamos manojos en medio del campo, y he aquí que mi manojo se levantaba y estaba derecho, y que vuestros manojos estaban alrededor y se inclinaban al mío.”
Es justo en este momento remarcar que no accidentalmente recurrimos al patriarca José, hijo de Jacob, como representante de un arquetipo fundamental que vertebra esta cascada de sueños y delirios titulada “Poemas Malditos y otros apócrifos”, un poemario que acaso sea fuego rabioso vociferando en medio de las noches profundas del alma; quizá la pura memoria de la herida que –en un acto desesperadamente contrito- exclama la tensión absoluta de la existencia: el verbo trascendental de lo trágico. 

Todo empieza tarde, cual versa Julio Flórez, y probablemente, ésta no sea la excepción. 
Ahora bien, una vez ultrajada, despreciada y vendida, la necesidad de ser vuelve sobre sus cicatrices para de esta forma intentar establecer la totalidad de su rostro ante los abismos del espejo: “esta es mi casa/ el Aleph donde todas las banderas y los idiomas se fusionan/ con acentos y tonalidades sinfónicas.”  

 

Así –no Luis Pabón sino el impulso de su nervatura- empieza un periplo parabólico “hacia lo superior, lo infinito”,como lo refiere Zweig en “Lucha contra el demonio”.
Entonces aquella necesidad primigenia se lanza sobre los fragmentos en busca de palpar a viva mano la hendidura y por fin corroborar que la traición del mundo y de

1 Viaje a pie. Fernando González Ochoa.
2 Génesis 37:7. Reina-Valera 1960.
3 La lucha contra el demonio. Stefan Zweig.

Rubén no fueron producto de la fiebre sino que efectivamente en aquel pasado difuso “lo divino descendía [y sigue descendiendo aún] a podrirlo todo.”

En su monomito, el héroe regresa a los infiernos de su antes y habita una vez más el terror y la muerte de su tierra natal: “Se sienten las balas golpear en los muros de esta casa,/ los proyectiles atraviesan paredes de carne,/ corren ríos púrpuras por las calles.” No obstante, ahora armado y fortalecido con la luz de la poesía, éste se auto-designa la gran labor de señalar y denunciarlos desmanes de la injusticia en virtud de producir conciencia colectiva: “Los niños reducidos a cenizas/ vuelan al encuentro con lo que  jamás/ comprenderemos…” “Si por instantes dejáramos de ser solo símbolos y/ nos volviéramos humanos/ Si el dolor de Siria fuera nuestro/ si el hambre de la calle/ nos sacara lágrimas/ y el frío/ de aquellos sin techo/ nos congelara el alma…”Así –el poeta- avanza a través de las imágenes densas, macabras y fantasmagóricas que van poblando esta Comala fatídica e intemporal, este “País maldito” que “no entiende de paz/ porque solo conoce la guerra!”

Una vez más es necesario recurrir a Zweig, ya que la caída súbita de la parábola, de “la forma de lo demoniaco”, se da en el estadio llamado “Los malditos”, allí, el héroe, el poeta, poseído por una fiebre mística, conjura la angustia más tremenda, el vértigo que preludia la revelación, el círculo más bajo del infierno (antípoda y complemento del paraíso) desde donde puede advertir el caos primero, la fuente de vida que ha de calmar la sed. 
Es en “Los malditos” en donde la otredad de Luis Pabón, es decir, José, el profeta de los sueños, se enfrenta rabiosamente a sí mismo: “Ya no soy más que un despojo”, “Memaldijiste entonces y volviste a mostrarme malo.” Su fe y su misión profética-poética se ponen en duda. Los cimientos de la arquitectura psíquica, del gran templo, ceden ante la palabra descarnada del hombre que enfrenta la tiranía caprichosa de su propio dios: “¿No eres tú el que pones y quitas reyes?/ ¡Entonces eres culpable de todo esto!”

Tras la tormenta de fuego y relámpagos de esta stanza, del incendio más íntimo, la claridad germina cuando se comprenden los designios de la esencia en movimiento

 

4 El Héroe de las Mil Caras. Joseph Campbell.

5 La lucha contra el demonio. Stefan Zweig.

llamada comúnmente destino: “Bebí mi sangre/ comí mi cuerpo,/ construí mi tumba,/ rompí mis cadenas…/ resucité.” 
Finalmente el héroe completa su viaje, los laberintos de su rostro penitente, e ingresa –lleno de altura y translucidez- al vientre material que le dio forma a su informidad; sus ojos penetrantes dicen lo que esconde “La casa maldita”, los recuerdos amargos que vagan entre los muros, “los secretos de las épocas muertas”, cual cantara José Asunción Silva, secretos conservados en las ventanas, el fogón, la foto quemante de la madre, la escoba, en las grietas, significando quién sabe qué heridas cardinales: “De sus abrazos nada/ ni un hilo para volar cometas/ ni un barquito de papel pa´desafiar las olas.” Hay en este punto de partida y de llegada un perfume de nostalgia dolorosa que lo atraviesa todo y que nos lleva a recordar aquel poema de Vallejo en donde eternamente busca a su hermano Miguel...

“Poemas Malditos y otros apócrifos” es la ruta deconstructiva que Luis Pabón, profeta de los símbolos oníricos, eligió para intentar alcanzarse y así, reivindicar –acaso- el pecado familiar. El libro todo quizá sea un único poema atravesado por la desesperanza, la rabia, la impotencia,  la incertidumbre, la incomprensión: estados que nos acercan al grado más humano, a la sombra que -una vez convertida en luz- se hace motor que conduce hacia la sabiduría de la conciencia: “No todo cabe en el mismo lugar, algunas cosas vagan sin nombre, sin dueño y sin dios.” 

 

Esteban Torres
Buenos Aires
Sep., 2020.

 

Contacto con Luis Pabón:
www.luispabonescritor.com
www.facebook.com/luispabonpa

 6 El mito de Sísifo. Albert Camus.

Blog del poeta Antonio Agudelo: http://aagudelomartinez.blogspot.com.es/

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Antonio Agudelo

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