Hambrientos de Esperanza

La Real Academia de la Lengua Española define la «esperanza» como «estado de ánimo que surge cuando se presenta como alcanzable lo que se desea». 

Cuenta la historia que cuando Prometeo robó el fuego a Zeus para dárselo a los hombres, Zeus se enfadó muchísimo y para vengarse creó el ánfora donde estaban todos los males. Zeus entregó el ánfora y a la propia Pandora, al hermano de Prometeo. Todos sabemos que la curiosidad de Pandora (pobre Pandora, ¡menudo karma tiene para toda la eternidad!) difundió los males por el mundo al abrir el ánfora; pero lo que no solemos tener en cuenta es que en el fondo de la llamada caja de Pandora se quedó sin salir el espíritu de la Esperanza.

La esperanza es un motor, un impulso, un sentimiento confiado en que las cosas van a ir bien o irán mejor. La esperanza moviliza los deseos y mantiene vivas las actividades que planeamos con ilusión.

El camino de la esperanza es verde como el jade; y como el jade, es difícil de tallar y de pulir. La esperanza vive en nuestro corazón, es la chispa alegre que nos salva de dificultades encendiendo ese fuego que guardamos en el pecho. Frente a los males que nos aquejan, la esperanza nos mantiene vivos, alerta, nos permite seguir soñando incluso en los peores momentos.

La esperanza es la confianza cierta en que el Sol saldrá mañana, no importa cuán oscura, dolorosa, solitaria sea la noche, no importa que al amanecer las nubes mermen la luz brillante del Sol, sabemos que está, y eso es cierto. 

Hay momentos duros en la vida, todos tenemos días de esos. ¿Quién no? Hay muchas formas de afrontar esos momentos malos. A veces es tan simple como poner esas canciones que nos hablan de la intención o del deseo de ayudar a otros haciéndoles ver que son valiosos, que los sueños son importantes. Es bueno tener estas canciones cerca… ¿Cuáles son tus favoritas? Yo tengo una lista de reproducción específica para estos momentos «de bajón» de hecho… así para no tardar en encontrarla. Se llama «Grey Days».

Esas canciones me llevan a esos momentos en los que nos esforzamos, cuando alguien está pasado un mal momento, por demostrarle todo aquello que tiene de bueno, sus fortalezas y ayudarle a salir del bache. Quisiéramos poder mostrarle lo que vale, que vea lo que nosotros vemos, lo importante que es… y ponerle de nuevo en el camino de la esperanza. 

La amistad, un abrazo sincero, una mirada de complicidad, tan solo posar la mano delicadamente sobre la de otro, a veces es suficiente. Tocar, con suavidad pues quizá sea un desconocido en quien vemos la desesperanza.

Tenemos las palabras y muchos medios para comunicarnos, muchos medios para lanzar esa mano que saque del pozo a una persona que nos importa. 

En las ciudades, tan llenas de gente, es donde más notamos la necesidad de cuidar la esperanza. Los pueblos pueden contagiarse de desesperanza, y de esperanza. A las personas, a veces nos da vergüenza, otras, nos da miedo mostrarnos vulnerables… Tener personas buenas a nuestro alrededor, es muy importante, y hay muchas personas buenas en el mundo. 

Quizá hoy sea un día en que puedes fijarte en los transeúntes, en las personas con las que nos cruzamos en los transportes públicos, en los que están cerca y conviven contigo, o trabajan contigo. Observa, observa desde el corazón y siente.

Un mínimo sentimiento verde jade surge de tu corazón y aparece bajo tus pies, y traza un camino que se entrelaza con el camino de otros. Puede ser duro tallar el jade, pero el resultado merecerá la pena, sin duda.

Creemos mapas de esperanza. El mundo está hambriento.

Dra. Nuria Lorite Ayán
Directora y presentadora de La Vida Biloba, podcast y programa de radio.

Dra. Nuria Lorite Ayán

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