La búsqueda de Jade por la Dra. Nuria Lorite Ayán©

Generación adaptación

Somos la generación #adaptación, o como se dice ahora #resiliencia. Para todo hay una palabra más certera, o más novedosa, a veces porque los conceptos se revisten de aureolas de pesadas cargas referidas a otras épocas y necesitamos desempolvar los términos.

A mí la palabra “adaptación” me gusta. Es sencilla y poderosa. El universo es simple en su complejidad, adaptarse es ... complejo en su sencillez.

Es posible que a la palabra adaptación se le haya puesto la carga de la sumisión, que no es lo mismo; o de la resignación, que tampoco.

Vives, estás respirando, leyendo o escuchando este texto, tu corazón late, respiras, duermes, estás enfermo de vez en cuando porque somos y digo “somos” un continuo cambio, un continuo proceso de adaptación y readaptación, de movimientos de materia y energía que forman ese equilibrio dinámico que nos conforma.

Tus pupilas se adaptan a la intensidad de la luz. Los vasos sanguíneos se adaptan al calor y se dilatan para evitar un mal mayor dejando fluir a la sangre acelerada por la mayor temperatura o por la emoción del amor o de la ilusión. Nos adaptamos a convivir con microorganismos ajenos a nosotros en simbiosis, tal como ocurre con las microbiotas de la mucosa intestinal y de los delicados tapizados de nuestras cavidades internas.

Nos adaptamos a los recursos que tenemos y en la adaptación aprendemos que existen momentos “Valle” y “Montaña”. Día y noche, invierno y verano, atracción y repulsión, plenitud y vacío. Y todo ello son lo mismo en distintos grados.

Adaptación ¿implica claudicar?

No. Significa encontrar la mejor solución que mantenga el mejor estatus, el mejor camino al destino, realizar los reajustes necesarios ante un imprevisto.

Implica también la paciencia sabia de quien conoce las leyes de los ciclos y sabe moverse entre ellos, con ellos.

Adaptación no significa rendirse ni otorgar tu poder a otra persona sin más.

Aunque también está eso de “una retirada a tiempo es una victoria“, que podría parecer claudicar, pero no lo es. Es una retirada para replantear la siguiente acción, por lo tanto, es un reposo entre acción y acción.

Somos más felices cuando sabemos que adaptarse es observar y saber en tu corazón-mente cuándo hay que hacer algo o nada. Hacer nada es no hacer. Pero aunque no hagas nada sigues vivo, atento, aunque en otro estado más “contemplativo”.

¿Has probado a conscientemente no hacer nada? ¿A parar el estrés y disfrutar sólo de ser, de estar, de agradecer poder respirar, de mirar al cielo como cuando éramos pequeños y las nubes pasaban con formas caprichosas? Éramos niñas, niños y todo era maravilloso.

Quiero seguir mirando con cara asombrada y la boca abierta de la emoción todo lo que pasa a mi alrededor. Quiero vivir con esa ilusión cada minuto. Quiero llorar cada lágrima con sentimiento, sonarme los mocos como una chiquilla y que me dé la risa tonta. Y quiero que todo esto me dé igual.

Somos generación de adaptación porque las crisis que nos está tocando vivir en los últimos años son tremendas, somos hijos/as y nietos/as de combatientes, de soldados y guerrilleras, de supervivientes, de refugiados o de navegantes tecnológicos, somos nadadores a contracorriente, desechados a los 45 por el mercado laboral ¿dirigido por?...

Somos generación adaptación dispuestos a darlo todo incluso cuando no nos lo pidan porque sabemos que nuestros compañeros/as en el mundo, nuestros hijos/as y sus hijos/as necesitan un mundo mejor.

¿Eres generación adaptación?

Dra. Nuria Lorite Ayán

- Fundadora de Biloba (Escuela y Advisor para individuos y empresas)

www.biloba.es

- Directora de podcast y radio La Vida Biloba.
- Creadora Master Life Products
- Académica.
- Consejo Rector Bircham International University

- Contacto: nurialoriteayan@gmail.com

Dra. Nuria Lorite Ayán

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