Natacha  G. Mendoza

Amante del arte y la literatura. Reside en Canarias, donde encuentra la inspiración para escribir.

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Fotografía de José Miguel Martín Ordoño

He dejado de escribir. Quizás no deba contártelo, pero ya no estás y hablar sola siempre se me ha dado bien. A veces olvido tu ausencia, por eso sigo como si nada. Sonrío recordando nuestras charlas, las bromas y también la rabia. Nadie podrá enfurecerme como tú lo hacías. Y es que esa pasión mía, ya sabes, para todo, incontenible. Sí, a veces olvido que ya no escucharás mi risa, o esta voz que decae entre tanto silencio. Es que el tiempo lo vuelve todo mecánico, y desacostumbrarse no será fácil. Te decía, que ya no escribo. Perdí algo que está entre las ganas y la inspiración. Aún no logro identificarlo. Me da igual. Llevo un tiempo en ese estado de pausa. Sé que el mundo sigue, pese a todo lo que sucede. El tiempo lo acompaña. Y aquí sigo, detenida en una de las ventanas que mira a una de las calles de esta ciudad. Con una taza de té, que olvidaré y se enfriará. Sí, aquí estoy, en el mismo sitio donde me dejaste.

Natacha  G. Mendoza